Sobre el delito de plagio

Escrito por  Jueves, 01 Diciembre 2016 00:00

Sin duda, una de las polémicas de la semana son las numerosas acusaciones de plagio de las cuales está siendo objeto de acusación -tanto por perjudicados como por la prensa- el todavía Rector de la Universidad pública madrileña Rey Juan Carlos, D. Fernando Suarez.

 

Estas acusaciones de plagio vienen a raíz de que hayan salido a la luz diversos artículos cuyos fragmentos han sido copiados literalmente por el Rector de la URJC (aquí).

 

Es importante resaltar la gravedad de estos hechos en el ámbito universitario en el cual se promueve y exige a los Catedráticos y profesores, además de la labor docente, un trabajo investigador que permita a la Universidad estar a la vanguardia del conocimiento.

 

Pero si sorprendente es el hecho del plagio, al menos para un ex alumno de esta universidad, más sorprendente es el comunicado que el Rector envía a la comunidad universitaria, en el cual, lejos de disculparse o incluso dimitir, ataca a los críticos y achaca las acusaciones a luchas internas de poder, llegando incluso a afirmar que no existe tal plagio, amparándose para ello en aspectos jurídicos (aquí el comunicado).

 

Sin embargo, el artículo 270 del Código Penal es bastante claro:

“Será castigado con la pena de prisión de seis meses a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses el que, con ánimo de obtener un beneficio económico directo o indirecto y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya, comunique públicamente o de cualquier otro modo explote económicamente, en todo o en parte, una obra o prestación literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios”.

 

Como se puede observar, el tipo penal exige varios presupuestos:

  • Ánimo de obtener un beneficio económico directo o indirecto: Parece evidente que si el estatus académico, y con él sus retribuciones, van aparejados a las publicaciones científicas, este elemento podría concurrir.
  • Plagie: Para ello acudimos a la Real Academia Española que define plagio como: “Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”. Parece por tanto que también podría concurrir.

Si acudimos a términos jurídicos observamos que, en palabras de la Audiencia Provincial de Valencia, “por plagio se ha de entender, en su acepción más simplista, todo aquello que supone copiar obras ajenas en lo sustancial, presentándose más bien como una actividad material mecanizada y muy poco intelectual y creativa, carente de toda originalidad y de concurrencia de genio o talento humano. Aunque manifieste cierto ingenio, se da en las situaciones de identidad y en aquellas otras que, aunque encubiertas, descubren similitud con la creación original, produciendo un estado de apropiación y aprovechamiento de la labor creativa y esfuerzo ideario o intelectivo ajeno. No procede confusión con todo aquello que es común, integra el acervo cultural generalizado o está anticipado y al alcance de todos, ya que si faltan la creatividad y la originalidad, mal se pueden infringir los artículos 1 y 10 de la Ley, de ahí que el concepto de plagio haya de referirse a las coincidencias estructurales básicas y fundamentales y no a las accesorias, añadidas, superpuestas o modificaciones no transcendentales”.

Es importante resaltar que no parece que estemos ante una cita como parece querer justificar el Rector, toda vez que el artículo 32.1 del Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectualseñala al respecto que “Es lícita la inclusión en una obra propia de fragmentos de otras ajenas de naturaleza escrita, (…), siempre que se trate de obras ya divulgadas y su inclusión se realice a título de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico. Tal utilización sólo podrá realizarse con fines docentes o de investigación, en la medida justificada por el fin de esa incorporación e indicando la fuente y el nombre del autor de la obra utilizada”.

  • Que se trate de una obra científica: Lo que parece que no ofrece dudas.

 

Parece por tanto que, además de moralmente reprobable, nos encontramos ante presuntos hechos que podrían ser jurídicamente perseguibles, pero sin duda, lo que nos encontramos es ante una situación que daña de manera grave la imagen de la universidad y de sus investigadores.

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