INDULTO INDULTO

El indulto, ¿Qué es, qué ha sido y qué proponen al respecto las principales fuerzas políticas en nuestro país?

Escrito por  Martes, 22 Marzo 2016 00:00

Según el diccionario de la Real Academia Española, por indulto se entiende la “gracia por la cual se remite total o parcialmente o se conmuta una pena”; decisión esta que en nuestro país es tomada por el Gobierno en Consejo de Ministros.

La figura del indulto se regula en una Ley que es, nada más ni nada menos de junio de 1870 y que prácticamente sigue intacta a día de hoy, 2016; no habiendo adquirido la mayoría de la sociedad conocimiento de la misma, o más bien, de cómo esta se venía aplicando, hasta el 2012; debiéndose esto principalmente a algunos más que polémicos indultos que en esos años, se produjeron y saltaron a la prensa.

Efectivamente y a pesar de que la mayoría de la sociedad permaneciéramos al margen de ello, el uso que de esta figura ha venido haciendo nuestro poder ejecutivo no puede más que calificarse de arbitrario e incluso caprichoso y despótico; bastando como ejemplo los 1.328 indultos que se concedieron el 1 de diciembre del año 2000 porque –según palabras del Ministro de Justicia de aquel entonces- se acababa el milenio, era año jubilar y el 25 aniversario de la coronación del rey Juan Carlos.

Pues bien, parece que el problema de que esto venga ocurriendo –aunque bien es cierto que de una forma menos acusada desde 2013, siendo estos últimos años en los que menos indultos, y con diferencia, se han concedido desde 1996- es el hecho de que la decisión que ha de tomar el poder ejecutivo, ni tiene que ser motivada, aunque en la exposición de motivos de la Ley que lo regula si se recoge tal requisito; ni tiene por qué tener en cuenta lo que para el caso concreto determine ni el juez sentenciador ni instituciones penitenciarias.

No es ni mucho menos minoritaria la opinión que aboga por la abolición de esta institución; sin embargo, no podemos olvidar que el indulto, pese al uso que se ha hecho del mismo y que nada tiene que ver con aquel para el que fue concebido; es una institución que trata de dar respuesta a aquellas situaciones en las que debido a la estricta aplicación de las leyes, se ha producido una injusticia. Por lo que en mi opinión, se trata de una figura necesaria pero que requiere una ni mucho menos necesaria regulación renovada y que realmente ponga límites a la aplicación de la misma por pare del ejecutivo.

Así, para las últimas elecciones generales, tres de las cuatro grandes fuerzas políticas en nuestro país, incluyeron alguna referencia al indulto en sus programas electorales; manteniendo cada una de ellas una posición diferente al respecto. Así, Ciudadanos – y a pesar de que anteriormente anunciaba una línea más similar a la del PSOE- en su programa elige un sistema que sin distinguir entre tipos delictivos, exige en todos los casos, una mayor motivación y establece la imposibilidad de que el ejecutivo contradiga la opinión del tribunal sancionar o los informes técnicos. Frente a esta postura, el PSOE, si bien también incluye la necesaria motivación de los indultos, opta por excluir la posibilidad de indulto para determinados tipos delictivos; en concreto, para todos aquellos que estén vinculados a supuestos de corrupción y violencia de género. Por su parte, el PP viene a realizar una propuesta un tanto difusa y que no mucho dice al respecto, estableciendo que impulsarán una mayor vinculación del otorgamiento de indultos a la política penal y penitenciaria del Gobierno.

 

De todas ellas, a mi entender, quizás la mejor fórmula no sea discriminar en función del tipo delictivo sino el establecer unas línea bien definidas que poco o ningún margen de discrecionalidad puedan dejar al poder ejecutivo.

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