Martes, 31 Mayo 2016 00:00 Publicado en Blog

Para todo abogado ganar un proceso judicial siempre es ilusionante, si el proceso es penal, la alegría es mayor, y si el proceso era injusto, la alegría es tremenda.

 

Por ese motivo me animo a iniciar una cadena -espero interminable- de post sobre sentencias con una especial relevancia para el Despacho.

 

En el caso que nos ocupa, nuestra cliente fue denunciada por dar un empujón a una señora y robarla 10 euros, hechos que no fueron acreditados en el juicio.

 

Lo relevante del procedimiento es la desproporción entre los hechos denunciados, pues la denunciada no tuvo lesión alguna, y la respuesta de la Fiscalía y la Administración de Justicia.

 

Y es que tras dicha denuncia, y sin nada más, se acordó en primer lugar la prisión provisional sin fianza para la denunciada, resolución que fue revocada tras nuestro oportuno recurso.

 

Pero lo kafkiano del proceso continuó y tras tomar declaración a la denunciante sin convocar al letrado de la denunciada, el Ministerio Fiscal procedió a formular acusación y a solicitar 3 años y 3 meses de prisión.

 

Afortunadamente se hizo Justicia y nuestro cliente no se verá privada de libertad.

Lunes, 23 Mayo 2016 00:00 Publicado en Blog

Lamentablemente, el acoso escolar no es ninguna novedad, es un problema que siempre ha estado y existido en nuestras escuelas, lo que sí es cierto, es que el nivel y la gravedad de estas conductas ha crecido exponencialmente en los últimos años y más a raíz de la aparición de nuevas tecnologías hasta alcanzar cifras muy preocupantes para organizaciones como la Organización Mundial de la Salud que señalan que es una lacra que afecta a 600 mil de niños y adolescentes.

 

Esta realidad ha supuesto que los índices de suicidios, depresiones, absentismo escolar, hayan crecido de forma paralela a este problema, y, por tanto, la pregunta que todo padre se ha de realizar es ¿qué puedo hacer si mi hijo sufre este acoso?

 

Este problema es poliédrico y evidentemente se ha de afrontar desde varios espacios, y si bien la ayuda de un psicólogo es un aspecto positivo que ha de valorarse, la ayuda legal también es fundamental.

 

La respuesta jurídica es amplia, pues podemos exigir desde una infracción tipificada como muy grave en el Plan de Convivencia que todo centro escolar ha de tener, lo que puede llevar a la expulsión del alumno infractor, hasta la respuesta judicial.

 

La vía penal se puede aplicar pues muchas de las conductas de acoso pueden ser tipificadas como delitos de lesiones, amenazas, coacciones, injurias e, incluso homicidio.

 

Como todo proceso penal, la denuncia es fundamental, por ello, si bien los hechos se pueden denunciar ante la Policía o Guardia Civil, lo recomendable es hacerlo a través de denuncia ante los Juzgados de Instrucción pues, solo así, podremos explicar y realizar un correcto relato de hechos y de las consecuencias que estos estén originando al menor.

 

La figura del colegio es clave en todos los términos, pues si bien en un inicio es fundamental para frenar o tratar de frenar la situación, en caso de no haber colaborado, puede pasar de ser un mero espectador a protagonista, ya que las acciones judiciales también se podrán dirigir, bien contra los profesores como contra el centro escolar.

 

Si tu hijo o hija sufre este problema, no dudes en consultarnos para asesorarte.

Viernes, 13 Mayo 2016 00:00 Publicado en Blog

Recientemente, en uno de los múltiples grupos de whatsapp recibí una fotografía de una mujer desnuda –menuda novedad, pensaréis- y me hizo reflexionar –eso sí es más novedoso- al respecto.

Y es que resulta evidente que si bien la persona que difundió la imagen de su, posiblemente, pareja o ex pareja, era consciente de que dicho acto no era éticamente correcto, pero tengo serias dudas de que fuera conocedor de que estaba cometiendo un delito.


Tras la última reforma del Código penal, se introdujo el artículo 197.7 que viene a señalar:


Será castigado con una pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a doce meses el que, sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquélla que hubiera obtenido con su anuencia en un domicilio o en cualquier otro lugar fuera del alcance de la mirada de terceros, cuando la divulgación menoscabe gravemente la intimidad personal de esa persona.
La pena se impondrá en su mitad superior cuando los hechos hubieran sido cometidos por el cónyuge o por persona que esté o haya estado unida a él por análoga relación de afectividad, aun sin convivencia, la víctima fuera menor de edad o una persona con discapacidad necesitada de especial protección, o los hechos se hubieran cometido con una finalidad lucrativa”.


Para el lego en derecho, podemos especificar que, la pena en cuestión a la que la persona se expone es de 7 meses y 16 días a un año de prisión, además, obviamente, de la consiguiente indemnización derivada de los daños morales sufridos.


Ciertamente, el hecho, además de ser denigrante para quien lo sufre, no es ninguna “tontería” para quien lo comete.


Aprovecho también para revocar un falso mito que ha sido ampliamente divulgado por los medios de comunicación, y es que “las penas de prisión inferiores a dos años no se cumplen”. Aquí es importante recordar, que el Código Penal no dice de esto –o no exactamente-, pues viene a señalar que:


"Los jueces o tribunales, mediante resolución motivada, podrán dejar en suspenso la ejecución de las penas privativas de libertad no superiores a dos años cuando sea razonable esperar que la ejecución de la pena no sea necesaria para evitar la comisión futura por el penado de nuevos delitos
1.ª Que el condenado haya delinquido por primera vez. (…).
2.ª Que la pena o la suma de las impuestas no sea superior a dos años, sin incluir en tal cómputo la derivada del impago de la multa.
3.ª Que se hayan satisfecho las responsabilidades civiles que se hubieren originado (…)".


Quiero resaltar el “podrán dejar en suspenso” ya que no es una regla matemática –aunque sí habitual- y en más de una ocasión algún condenado se ha dado un buen susto.


Pero además de las posibles consecuencias, también hay que reflexionar sobre que si las “mentiras tienen las patitas muy cortas”, más cortas las tiene este delito, ya que no solo la víctima tiene claro quién ha cometido el delito, sino que al ser un archivo informático, los metadatos del mismo serán el mejor “testigo” imaginable.


Si has sido víctima de un hecho así, no dudes en ponerte en contacto con nosotros y denunciar tales hechos.

Viernes, 26 Febrero 2016 00:00 Publicado en Blog

Aunque la pregunta sea en apariencia sencilla, la realidad dista mucho de esto, y es que la política criminal existente prima, en cierta medida las relaciones familiares sobre los principios de prevención del Derecho Penal.

Si bien al lector lego en Derecho le puede llamar la atención, la experiencia nos indica que los delitos de carácter económico entre miembros de la misma familia son muy habituales, pues la propia esencia de la familia conlleva la relación de confianza mutua, perfecto germen para la comisión de este tipo de ilícitos.

Nuestro Código Penal establece en su artículo 268 que:

1. Están exentos de responsabilidad criminal y sujetos únicamente a la civil los cónyuges que no estuvieren separados legalmente o de hecho o en proceso judicial de separación, divorcio o nulidad de su matrimonio y los ascendientes, descendientes y hermanos por naturaleza o por adopción, así como los afines en primer grado si viviesen juntos, por los delitos patrimoniales que se causaren entre sí, siempre que no concurra violencia o intimidación, o abuso de la vulnerabilidad de la víctima, ya sea por razón de edad, o por tratarse de una persona con discapacidad.

2. Esta disposición no es aplicable a los extraños que participaren en el delito”.

 

Esto afecta a los delitos como:

  • Estafa
  • Apropiación indebida
  • Insolvencias punibles
  • Administración desleal

 

¿Pero qué ocurre cuando se comete el delito?

La esencia de este tipo penal no es otra que la de no penar los delitos patrimoniales cometidos entre hermanos, cuestión que si bien se podría discutir al legislador, es, en estos momentos, indudable. El espíritu de la ley lo que no pretende, en modo alguno, es absolver de todo delito al autor y participes del mismo por el mero hecho de ser, uno de los denunciados, hermano del denunciante o perjudicado.

La realidad por tanto es que el delito existiría pese a que, por motivos muy residuales de oportunidad, o de política criminal, queda fuera de lo punible, sin embargo continuaría siendo un delito sin perjuicio de que este no se penara.

¿Tienes dudas? Consúltanos sin compromiso.