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Miércoles, 05 Abril 2017 00:00 Publicado en Blog

Si tuviéramos que contestar de forma rápida, la primera respuesta sería “sí, claro”, máxime cuando a lo largo de la semana venimos escuchando noticias sobre el “Caso Eldense”, en el cual, por el supuesto amaño de un partido de la Segunda División B, se han producido diversas detenciones.

Nuestro Código Penal introdujo en su reforma del 2010 la figura de la denominada ”Corrupción entre particulares” que buscaba, sin éxito como veremos, el castigar ciertos compartimientos delictivos que pudieran afectar al ámbito privado, incorporándose la esfera del deporte.

La actual redacción de dicho artículo señala:

1. El directivo, administrador, empleado o colaborador de una empresa mercantil o de una sociedad que, por sí o por persona interpuesta, reciba, solicite o acepte un beneficio o ventaja no justificados de cualquier naturaleza, para sí o para un tercero, como contraprestación para favorecer indebidamente a otro en la adquisición o venta de mercancías, o en la contratación de servicios o en las relaciones comerciales, será castigado con la pena de prisión de seis meses a cuatro años, inhabilitación especial para el ejercicio de industria o comercio por tiempo de uno a seis años y multa del tanto al triplo del valor del beneficio o ventaja.

4. Lo dispuesto en este artículo será aplicable, en sus respectivos casos, a los directivos, administradores, empleados o colaboradores de una entidad deportiva, cualquiera que sea la forma jurídica de ésta, así como a los deportistas, árbitros o jueces, respecto de aquellas conductas que tengan por finalidad predeterminar o alterar de manera deliberada y fraudulenta el resultado de una prueba, encuentro o competición deportiva de especial relevancia económica o deportiva.

A estos efectos, se considerará competición deportiva de especial relevancia económica, aquélla en la que la mayor parte de los participantes en la misma perciban cualquier tipo de retribución, compensación o ingreso económico por su participación en la actividad; y competición deportiva de especial relevancia deportiva, la que sea calificada en el calendario deportivo anual aprobado por la federación deportiva correspondiente como competición oficial de la máxima categoría de la modalidad, especialidad, o disciplina de que se trate.

 

Si observamos bien el tipo penal, podemos ver que únicamente pueden ser sujetos activos los directivos, administradores, empleados o colaboradores de una entidad deportiva, así como los deportistas, árbitros o jueces, lo que deja impunes conductas tales como la compra de partidos por particulares, es decir, el Código Penal deja impune el que, en estos momentos, parece uno de los mayores peligros para el mundo del deporte, las apuestas y los intereses de mafias en la compra de resultados. Esto nos lleva a que el delito sólo lo cometería el sujeto relacionado a la actividad deportiva y solo el que haya “recibido, solicitado o aceptado”, dejando fuera a uno de los principales actores en un amaño, es decir, al que “compra” el resultado.

También deja fuera las conductas cometidas fuera del ámbito del deporte profesional, lo que afecta de forma considerable al “caso Eldense”, ya que el propio Código Penal recoge tras la última reforma qué considera como “competición deportiva de especial relevancia” y deja expresamente fuera a la Segunda División B del fútbol español, toda vez que no se trata de la “competición oficial de la máxima categoría de la modalidad”, lugar en el cual, según diversas noticias de prensa, se están produciendo de forma –casi generalizada- el amaño de partidos.

Por tanto, si bien la introducción de este tipo penal obedece al crecimiento exponencial, entre otros, de las apuestas deportivas y del riesgo que las mismas conllevan en la práctica del deporte profesional, deja de lado un importante “nicho de mercado” para el fraude como es la Segunda División B.

Manuel Quintanar, en su etapa de Director de Integridad de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) señaló que "los fenómenos datados y registrados al respecto de estos fenómenos fraudulentos son solo la punta del iceberg. No puede medirse la eficacia en la persecución por los casos registrados, ya que no representa la realidad de este mercado".


Para explicar la naturaleza del fraude deportivo, el director del Departamento de Integridad de la LFP señalaba que "a menudo el deportista, en nuestro caso el futbolista, es una víctima. Son los entornos los que hacen que estos delitos se lleve a cabo".


Para explicar las causas del aumento del fraude, Quintanar cuantificó en un dos por ciento el PIB mundial relacionado, directa o indirectamente, con el fútbol: "El mercado de las apuestas ha generado una significativa economía sumergida que vincula crimen y deporte". Quintanar también señala que la infraestructura de las competiciones puede facilitar el germen de este tipo de delitos.


Países como Australia, Noruega y Dinamarca han logrado reducir las anomalías en apuestas deportivas gracias a la aplicación de métodos de prevención y persecución eficaces como el Betting Fraud Detection System de UEFA, al que los expertos se refieren como "es el que más frecuentemente detecta alarmas, pero no es el único y no las detecta todas. La monitorización de las apuestas resulta una inversión de presupuesto necesaria".

 

En cualquier caso, bien sea mediante esta figura, bien mediante otras, se impone la lógica de preservar de la acción delictiva el ámbito del deporte, ya no solo por los valores que se le presuponen, sino debido a que, además, en las dos últimas décadas se ha configurado como un mercado económico importantísimo, en el cual la diferencia entre mantener o no la categoría en una liga trae aparejado, además del éxito o fracaso deportivo, el éxito o fracaso económico de Sociedades Anónimas Deportivas, su viabilidad, la posible insolvencia (incluso con responsabilidad personal de los administradores) y poder encontrarse con una fuerte respuesta penal en contra.

 

Viernes, 30 Octubre 2015 00:00 Publicado en Blog

Antes de iniciar esta reflexión me veo obligado a dos confesiones, la primera que soy hincha del Real Madrid, lo que explica en parte el título del post, y la segunda es que, pese a mis "colores" la pregunta sirve igual para tantos y tantos casos recientes de fraude fiscal en el ámbito del deporte y, más en concreto, del fútbol.

 

El caso de Mascherano, jugador del F.C Barcelona, se resume en que este ha sido denunciado por la Fiscalía por un presunto caso de Delito contra la Hacienda Pública penado por nuestro Código Penal con penas de 1 a 5 años de prisión para aquel que defraude mas de 120.000 euros. La concreta denuncia viene a señalar que el Sr. Mascherano defraudó 1,5 millones de euros, es decir, más de 10 veces lo recogido en el tipo penal como límite mínimo de defraudación.

 

Así las cosas, según recibe el denunciado la denuncia de la Fiscalía este procede a hacer un ingreso inmediato de la cuantía defraudada y de los intereses correspondientes, para acto seguido, en su declaración como investigado ante el Juez de Instrucción reconocer abiertamente y sin tapujos que, en efecto, defraudó dicha cantidad.

 

Ante esta situación, el proceso tiende a su fin, terminando con un escrito de acusación por parte de la Fiscalía en el cual solicitarán una pena de prisión inferior a dos años.

 

Aquí viene la disyuntiva. Tanto clientes como medios de comunicación equiparan de forma automática una pena de prisión inferior a dos años a la nada, a la sustitución automática, sin embargo, desde mi posición de jurista, he de decir que nada más alejado de la realidad.

 

Es cierto que, estadísticamente, las penas de prisión inferiores a dos años quedan en suspenso, ya que por política criminal el Estado considera que una pelea entre muchachos por muy reprochable penalmente que sea no debe concluir con una privación de libertad de esas características, máxime cuando las penas en España son extremadamente duras para ciertos delitos muy habituales en nuestro país.

 

Sin embargo, el Código Penal lo que señala es que esas penas PUEDEN (siempre pensé que deberían haberlo puesto en mayúscula también en el código) quedar en suspenso si además de ser inferior a dos años de prisión, se trata del primer delito y se paga la responsabilidad civil derivada del delito.

 

Como podemos observar, Mascherano cumplirá con las tres condiciones para que su pena PUEDA quedar en suspenso, pero la pregunta es ¿DEBE quedar en suspenso?

 

Hemos de observar que nos encontramos ante un millonario que, en afán de mayor lucro y riqueza defrauda a los españoles - sí, a ti y a mi- la nada despreciable cantidad de 1,5 millones de euros y que cuando le descubren, dado que es millonario, al día siguiente paga lo defraudado en la expectativa de que aquí no pase nada.

 

Creo esto no debe ser así, creo que el hecho de ser millonario no ha de excluir las obligaciones ya no solo fiscales, sino morales y de comportamiento. ¿Qué imagen estamos dando como país si permitimos que los delincuentes confesos por el mero hecho de ser ricos queden impunes?

 

Creo que ya sea Mascherano, ya sea Messi, Neymar o cualquier jugador de otro equipo, o ya sea cualquier artista - también hay casos- de esta notoriedad, fama y poder adquisitivo, ha de ser consciente de que las leyes están para cumplirlas y que su dinero no les exime de su cumplimiento la mejor forma de ello es hacérselo notar.

 

 

 

Jueves, 01 Octubre 2015 00:00 Publicado en Blog

Hoy el proyecto "Patrocina un Deportista" en el cual participamos desde 2013 con el objetivo de ayudar a nuestros atletas a llegar a la meta de los Juegos Olímpicos de Río 2016 otorga sus primeros premios y no podemos faltar a la cita.

Para nosotros que contamos entre nuestros clientes con deportistas profesionales, clubes de la Liga BBVA, Agentes FIFA y, en definitiva, todos los estamentos del deporte profesional, este proyecto de "Patrocina un Deportista" constituye una forma de estar más cerca de nuestros clientes y de nuestras pasiones.

Os invitamos a conocer este bonito proyecto y a sumaros a él.

Miércoles, 10 Junio 2015 00:00 Publicado en Blog

Como a final de cada temporada futbolística, en las dos o tres últimas jornadas de liga empiezan las suspicacias y los rumores sobre la existencia de "maletines" que pudieran suponer "primas a terceros", es decir, pagos a un tercer equipo para premiar su victoria sobre un rival directo del equipo que supuestamente paga.

Esta supuesta práctica, nunca demostrada, viene siendo objeto de rumores desde hace décadas, pero es a raíz de la reforma del Código Penal de 2010 en la cual se incluye el delito de "corrupción entre particulares" (Art. 286 bis.4 del Código Penal).

Este tipo penal se incluyó a raíz de las propuestas del Consejo Superior de Deportes y de la Liga de Fútbol Profesional a fin de preservar, tanto la limpieza de las competiciones como los intereses económicos de los clubes/ S.A.D que conforman las competiciones profesionales.

Si analizamos ese -en palabras del Presidente de la Liga de Fútbol Profesional Javier Tebas- "doping económico" y su posible repercusión penal, nos encontramos con un cierto error del legislador, que deja fuera del castigo penal estas conductas.

Y es que si nos atenemos al precepto penal (Art. 286 bis.4), solo es perseguible pretender "predeterminar o alterar de manera deliberada y fraudulenta el resultado de una prueba, encuentro o competición deportiva profesionales", y si nos atenemos a un supuesto hecho en el cual un equipo pagase a un tercero por ganar su partido, de difícil forma se podría considerar que se está alterando el resultado, toda vez que la "obligación" de todo competidor es ganar su encuentro o partido.

Si bien el Código Penal prevé castigar el ofrecimiento de "beneficio o ventaja de cualquier naturaleza no justificados para que le favorezca a él o a un tercero frente a otros," en la contratación de servicios o compra de mercancías ¿por qué no considera punible esa misma conducta en otros ámbitos como el señalado?

Por su parte, el artículo 82 del Código Disciplinario de la Real Federación Española de Fútbol dice sobre los incentivos extradeportivos: 

1. La promesa o entrega de cantidades en efectivo o compensaciones evaluables en dinero por parte de un tercer club como estímulo para lograr obtener un resultado positivo, así como su aceptación o recepción, se sancionarán con suspensión por tiempo de uno a seis meses a las personas que hubieren sido responsables, y se impondrá a los clubes implicados y a los receptores multa en cuantía de 3.005,06 euros, procediéndose, además, al decomiso de las cantidades hechas, en su caso, efectivas. 

2. Los que intervengan en hechos de esta clase como meros intermediarios, serán suspendidos o inhabilitados por tiempo de uno a tres meses.

Sin duda el Derecho Deportivo es una esfera del Derecho que está creciendo, no obstante, aún ha de ser estudiada con mayor -y mejor- detenimiento a fin de regular actuaciones que pudieran causar graves  y deliberados perjuicios económicos a sociedades mercantiles como son las Sociedad Anónimas Deportivas  como son la mayoría de los componentes de la Liga de Fútbol Profesional, estableciéndose medidas apropiadas y proporcionadas, pues como queda claro, una multa de 3.005,06 euros no es muy disuasoria cuando de mantener o mejorar la categoría deportiva se trata.

 

 

 

Imagen obtenida de www.donbalon.com