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Jueves, 17 Diciembre 2015 00:00 Publicado en Blog

No es ni mucho menos infrecuente que en algún momento de la relación que todos y cada uno de nosotros mantenemos con nuestras respectivas Compañías de Telefonía, surja algún incidente ya sea por no estar conforme con alguna de las facturas recibidas o porque la Compañía está incumpliendo la oferta que contraste, y cobrándote más de lo esperado en ambos casos; o bien sea porque puede incluso que cuando desees romper esa relación (por incumplimientos del operador) no te dejen hacerlo sin pagar previamente lo establecido en caso de incumplimiento del tiempo de permanencia establecido.

 

En todos estos y en otros muchos casos en que podáis pensar; la mayoría de nosotros no pasa de ese primer paso que se ha de dar a la hora de reclamar a la Compañía y que es precisamente la reclamación ante el mismo operador. Una vez esto, y ante la falta de respuesta o ante una respuesta insatisfactoria para nosotros, consumidores, no solemos actuar; es decir no solemos pasar a la siguiente de las fases de esta reclamación.

 

¿Y esto por qué? Bien, normalmente tenemos la creencia errónea de que seguir con la reclamación nos costará mucho dinero, no servirá para nada o que por la cantidad que estamos reclamando no merece la pena. Pero nada más lejos de la realidad.

 

Seguir con la reclamación no va mucho más allá de la presentación de una queja ante las Juntas Arbitrarles de Consumo, mediante la cumplimentación de un formulario que puedes encontrar en internet y que incluso puedes presentar telemáticamente. Fácil, rápido y gratis.

 

Además de la opción anterior, también es posible presentar la queja ante la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones, también, mediante un formulario que te proporcionan en su web y que también puedes presentar vía telemática.

 

Más complejo es, aunque con ciertas ventajas también, el acudir a la vía judicial para reclamar a tu Compañía de Telefonía. Única vía a la que por cierto, se puede acudir si el contrato lo ha firmado una sociedad. En este caso, es recomendable; y en algunos casos en función de la cuantía, preceptivo, el presentar la demandada asistido por letrado y representado por procurador.

 

En conclusión, nos encontramos con una regulación que trata en la medida de lo posible, de proteger al consumidor y que pone para ello al alcance del mismo, sistemas para reclamar que como hemos dicho son fáciles, rápidos y no tienen coste alguno. Entonces, ¿Por qué soportar abusos por parte de las Compañías de Telefonía? ¿Por qué pagar más de lo que deberías, de lo que has contratado?. No lo hagas, y si necesitas asesoría legal o decides o tienes que reclamar acudiendo a la vía judicial, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

 

Lunes, 21 Septiembre 2015 00:00 Publicado en Blog

En atención al principio de mínima intervención del derecho penal, el legislador mediante la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo,por la que se modifica el Código Penal, viene a eliminar las faltas y entre ellas la recogida en el anterior artículo 621 referente a las lesiones causadas por imprudencia. Artículo que venía siendo aplicado para castigar muchas de las lesiones causadas en accidentes de tráfico.

  De esta forma quedan despenalizadas todas las conductas imprudentes leves con independencia de la gravedad de las lesiones causadas; así como, las lesiones leves producidas a consecuencia de una imprudencia grave. Y se mantienen en el ámbito del derecho penal por tanto, únicamente, aquellas conductas imprudentes graves que como resultado produzcan lesiones graves en la víctima ó conductas imprudentes graves o menos graves cuyo resultado sea la pérdida o inutilidad de un órgano principal o no principal, una deformidad o el resto de supuestos, de similar gravedad, de los artículos 149 y 150 del Código Penal.

Por tanto vemos como se han despenalizado muchas de las conductas que con anterioridad a la entrada en vigor de la reforma del Código Penal sí eran constitutivas; en este caso, de una falta. Hecho que si bien no ha sido ajeno a las numerosas críticas que se han venido produciendo sobre todo, por parte de los distintos colectivos de víctimas de accidentes de tráficos; también ha sido apoyado por otros que entienden que en estos supuestos realmente de lo que se trata es de un interés privado y no público, debiendo ser por ende dilucidado ante los tribunales de la jurisdicción civil.

Con independencia de las posibles opiniones que se puedan generar al respecto, lo que creo que no es discutible es que esta nueva regulación carece de la claridad exigible; siendo necesario esperar a la aplicación e interpretación que de ella vengan dando los tribunales; en especial con respecto a que ha de entenderse por imprudencia grave y menos grave así como a sí la práctica habitual será la de proceder al archivo inmediato o la apertura de diligencias hasta informe del médico forense (práctica habitual hasta el momento).

Para cualquier consulta a cerca de este asunto, puedes contactar con nosotros, abogados madrid, y te ayudamos en tus gestión.

 

Lunes, 14 Septiembre 2015 00:00 Publicado en Blog

Hoy en día es ya habitual que las parejas decidan poner fin a su convivencia en un determinado momento de su relación. Cuando fruto de esa relación nacieron hijos, el proceder normal será el de atribuir la patria potestad a ambos progenitores y la guarda y custodia a uno de ellos.

Por su parte, el progenitor al que no le haya sido atribuido esa guarda y custodia gozará, tal y como establece nuestro Código Civil en su artículo 94, del derecho de visitarlos, comunicar con ellos y tenerlos en su compañía (..) el tiempo, del modo y en el lugar que determine el Juez.

Este derecho de visitas constituye según nuestro Tribunal Supremo (STS de 19 de octubre de 1992), la continuación o reanudación de la relación paterno filial, evitando la ruptura, por falta de convivencia, de los lazos de efecto que deben mediar entre ellos.

Sin embargo, no es infrecuente que el progenitor que ostenta la custodia infrinja este régimen de visitas y vulnere por tanto, el derecho del otro progenitor.

¿Qué consecuencias tiene este comportamiento?

Hasta ahora, es decir, hasta el día 1 de julio de 2015 cuando entra en vigor la última reforma de nuestro Código Penal, la conducta anteriormente descrita era constitutiva de una falta recogida en el artículo 618.2 del Código Penal y castigada con la pena de multa de 10 días a 2 meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 1 a 30 días. Sin embargo, a través de esta última reforma se deroga el Libro III del Código Penal despareciendo tanto esta como el resto de faltas.

Por tanto en la actualidad, eliminada la vía anterior para castigar estas conductas, deberemos acudir a la vía civil interponiendo una demanda de ejecución de sentencia (en la que se fijara el régimen de visitas que se ha infringido).

En muchas ocasiones, estos incumplimientos no suceden de manera aislada sino que se suelen repetir a lo largo del tiempo.

Cuando estemos entonces, ante incumplimientos reiterados podemos además, solicitar en la demanda de ejecución que se imponga una multa coercitiva; pudiendo además solicitar que se aperciba al progenitor incumplidor de que en caso de reiterar su conducta podrá incurrir en un delito de desobediencia del artículo 556 del Código Penal. Volvemos de nuevo a la vía penal, pero bajo otras condiciones.

En todo caso, cuando estas conductas se conviertan en proceder habitual del progenitor custodio, lo más recomendable será interponer una demanda de modificación de régimen de guarda y custodia alegando ese incumplimiento reiterado del régimen de relaciones personales.

Jueves, 02 Julio 2015 00:00 Publicado en Blog

Hoy en día es ya habitual que las parejas decidan poner fin a su convivencia en un determinado momento de su relación. Cuando fruto de esa relación nacieron hijos, el proceder normal será el de atribuir la patria potestad a ambos progenitores y la guarda y custodia a uno de ellos.

Por su parte, el progenitor al que no le haya sido atribuido esa guarda y custodia gozará, tal y como establece nuestro Código Civil en su artículo 94, del derecho de visitarlos, comunicar con ellos y tenerlos en su compañía (..) el tiempo, del modo y en el lugar que determine el Juez.

Este derecho de visitas constituye según nuestro Tribunal Supremo (STS de 19 de octubre de 1992), la continuación o reanudación de la relación paterno filial, evitando la ruptura, por falta de convivencia, de los lazos de efecto que deben mediar entre ellos.

Sin embargo, no es infrecuente que el progenitor que ostenta la custodia infrinja este régimen de visitas y vulnere por tanto, el derecho del otro progenitor.       

¿Qué consecuencias tiene este comportamiento?

Hasta ahora, es decir, hasta el día 1 de julio de 2015 cuando entró en vigor la última reforma de nuestro Código Penal, la conducta anteriormente descrita era constitutiva de una falta recogida en el artículo 618.2 del Código Penal y castigada con la pena de multa de 10 días a 2 meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 1 a 30 días. Sin embargo, a través de esta última reforma se deroga el Libro III del Código Penal despareciendo tanto esta como el resto de faltas.

Por tanto en la actualidad, eliminada la vía anterior para castigar estas conductas, deberemos acudir a la vía civil interponiendo una demanda de ejecución de sentencia (en la que se fijara el régimen de visitas que se ha infringido).

En muchas ocasiones, estos incumplimientos no suceden de manera aislada sino que se suelen repetir a lo largo del tiempo.

Cuando estemos entonces, ante incumplimientos reiterados podemos además, solicitar en la demanda de ejecución que se imponga una multa coercitiva; pudiendo además solicitar que se aperciba al progenitor incumplidor de que en caso de reiterar su conducta podrá incurrir en un delito de desobediencia del artículo 556 del Código Penal. Volvemos de nuevo a la vía penal, pero bajo otras condiciones.

En todo caso, cuando estas conductas se conviertan en proceder habitual del progenitor custodio, lo más recomendable será interponer una demanda de modificación de régimen de guarda y custodia alegando ese incumplimiento reiterado del régimen de relaciones personales.

Si tienes cualquier duda o estás viviendo una situación como la aquí descrita recuerda que puedes contar con nuestros abogados.