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Violencia doméstica ¿qué ocurre con las parejas homosexuales y transexuales?

Escrito por  Miércoles, 03 Junio 2015 00:00

La Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género circunscribe su ámbito de aplicación a la violencia que se produce en el seno de la pareja y en la que el sujeto agresor ha de ser un hombre y el sujeto pasivo o víctima, una mujer.

 

Así,en concreto, en su artículo 1 establece que “la presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres

 

Junto a esta violencia denominada de género tenemos la llamada violencia doméstica, que no es lo mismo. Esta última puede definirse como toda violencia ejercida por cualquier persona (no se exige que sea un hombre), sobre los sujetos pasivos que se describen en el artículo 173.2 del Código Penal y que se refieren al círculo familiar (no requiriendo por tanto, que la víctima sea necesariamente una mujer).

 

Con este panorama, se han suscitado muchas dudas sobre qué ocurre cuando se dan situaciones de violencia en parejas o matrimonios formados por dos hombres o por dos mujeres. ¿Y qué ocurre con los transexuales?

 

Del concepto jurídico de violencia de género que se maneja en nuestra legislación y que hemos expuesto, parece que los gays quedarían excluidos como potenciales víctimas al ser hombres así como también quedarían excluidas las lesbianas que agredieran a su pareja.

 

Estos supuestos deberán reconducirse a la violencia doméstica y así se pone de manifiesto claramente en la Circular 4/2005 de la Fiscalía General del Estado al decir que la LO 1/2004 excluye de su ámbito de especial protección a las parejas del mismo sexo aunque reconoce que en estos casos también se pueden reproducir relaciones de dominación como las perseguidas por la misma, por interiorización y asunción de los roles masculinos y femeninos y de sus estereotipos sociales. En los mismos términos se ha pronunciado también nuestro Tribunal Supremo negando la posible interpretación extensiva de esta norma a aquellas parejas en las que ambos miembros son del mismo sexo pues estos supuestos no se contienen es la descripción típica y supondrían una interpretación contra reo.

 

En cuanto a las víctimas transexuales esa misma Circular 4/2005 plantea un panorama totalmente diferente al, en este caso, incluirlas dentro del ámbito de aplicación de la LO 1/2004 siempre que el agresor sea varón y la víctima sea mujer. A estos efectos, y aunque hasta 2007 se venía exigiendo por los tribunales, con la Ley 3/2007 de 15 de marzo se suprime el requisito de la cirugía de reasignación sexual para que la mujer transexual víctima de malos tratos puede obtener la protección integral reconocida por la LO 1/2004. Además tampoco se exige a estos efectos que la mujer transexual haya acudido al Registro Civil para rectificar el asiento relativo a su sexo siendo suficiente en el marco penal que quede acreditada su condición a través de informes médicos-forenses e informes psicológicos, permitiendo especialmente a las mujeres extranjeras, acceder a la protección a la que tienen derecho.

Por tanto, parece que por el momento y debido al concepto que se maneja en nuestro país de violencia de género basado en la protección de la mujer frente a las agresiones de su pareja (hombre), no tienen cabida de ningún manera, el resto de formas de violencia que aún produciéndose también en el ámbito de la pareja, que se diferencia del ámbito familiar, entre otras cosas, por una mayor intimidad, no se ejerzan por un sujeto activo varón y una víctima mujer. Esto, que parece injusto, tan injusto como aquellas situaciones de violencia en una pareja heterosexual pero en las que el sujeto activo es la mujer y la víctima hombre y que también se reconducen por la vía de la violencia doméstica, parece no poder ser de otro modo según la configuración de la violencia de género que conocemos hasta el momento y que surgió ante la necesidad acuciante de luchar contra esta lacra social a la que parece estarse haciendo frente poco a poco. Sin embargo, el problema que se está planteando ahora aquí también necesita emerger, hacerse visible y obtener una respuesta más apropiada.

En cualquier caso, sea cual sea tu orientación sexual, si eres víctima de violencia, busca un abogado penalista y defiende tus Derechos, está en tu mano.

 

 

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