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¿Tiene sentido en este momento la propuesta de Ciudadanos de legalizar la prostitución?

Escrito por  Martes, 05 Mayo 2015 00:00

Hace algunas semanas, Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, acaparaba titulares y abría el debate al manifestar que su partido incluirá en el programa electoral para las generales la legalización de la prostitución.

Su propuesta encaja en el denominado modelo de regulación ya establecido en países de nuestro entorno como Alemania y Países Bajos. Según este modelo la prostitución se considera como una actividad lícita y por tanto sometida a las normas laborales, tributarias y administrativas. El eje principal es la distinción entre prostitución voluntaria y forzosa; pretendiendo a través de la legalización del primer tipo la eliminación del segundo. Y reconociendo derechos laborales y sociales a las personas que ejercen la prostitución, de los que carecen actualmente.

Esta teoría se ha encontrado tradicionalmente y así le ha ocurrido a Albert Rivera, con una postura contraria que hace pedazos la base sobre la que la primera se mantiene. Se trata de aquellos que mantienen que no existe una prostitución voluntaria identificando a todas ellas como una expresión de la dominación del hombre sobre la mujer. Se trata del prohibicionismo cuyo mayor representante es Suecia: se penaliza tanto al proxeneta como al cliente; considerando que la prostituta es una víctima en todo caso.

Con respecto a la propuesta de legalización, Albert Rivera alega a favor que supondría una recaudación de unos 6000 millones de euros, utilizando datos obtenidos por la Organización profesional de Inspectores de Hacienda en 2014. Bien, si mi intención no es discutir el anterior dato creo que el debate que en su caso debe mantener la sociedad para decidir sobre la legalización de la prostitución no debería versar sobre este punto. Junto a este argumento también se esgrime la idea de hacer más transparente una actividad hasta ahora opaca. Ideal deseable pero que a la vista de los resultados observados en países con un modelo de regulación como Alemania en los que la actividad ilegal se ha incrementado, debería de estudiarse con profundidad antes de ser incorporado al debate.

Estas posturas con frecuencia se basan en la idea de que la demanda de prostitución es inelástica y que por tanto si no se regula seguirá existiendo pero en el marco de la ilegalidad y sin ninguna garantía. Sin embargo, en Suecia, que como hemos dicho penaliza al proxeneta y al cliente (incluso con cárcel), tanto el número de prostitutas como el de clientes se ha reducido considerablemente. Pero no todo es tan idílico ya que los estudios realizados parecen apuntar a que la prostitución no ha desaparecido si no que se ha movido a otros países donde las leyes son más permisivas. Por tanto aunque a nivel local el problema se haya, en parte, solucionado, éste sigue existiendo pues no hay que olvidar que la prostitución está íntimamente ligada a la trata de blancas que como sabemos es un delito transnacional.

Como vemos, cualquiera de los modelos puede tener ventajas y desventajas según el punto de vista desde el que se mire. Las opiniones son muy dispares no existiendo un mínimo de consenso ni siquiera, entre los grupos y asociaciones de mujeres que ejercen la prostitución. Por tanto habría que empezar, antes de proponer esta medida como parte de un programa electoral, por analizar y debatir si es posible entender una prostitución libre, para entonces hablar sobre si la mejor opción es su legalización. Pero siempre sin perder la perspectiva del interés superior de las mujeres que ejercen la prostitución así como el respecto de sus derechos fundamentales. Y quizás evitando considerar como fundamento decisorio lo que las arcas del estado podrían o no ingresar.

Visto 3182 veces Modificado por última vez en Martes, 05 Mayo 2015 10:58