¿Realmente un duro golpe para las Asociaciones de cannabis?

Escrito por  Jueves, 29 Octubre 2015 00:00

En nuestro país, a día de hoy, el consumo de drogas tóxicas, estupefacientes o psicotrópicos carece de relevancia penal. Sin embargo, esto no ha de entenderse, y así muchos lo hacen; como que el consumo de drogas es legal en España. El consumo es ilegal, salvo el expresamente autorizado por tener finalidad terapéutica; pero no es punible.

 Como consecuencia de lo anterior, el cultivo para el consumo personal también, y aún siendo del mismo modo una conducta ilegal, carece relevancia penal.

Posteriormente y sobre la base de lo anterior se desarrolla la denominada doctrina sobre la atipicidad del consumo compartido; es decir; se entiende que si el autoconsumo es atípico también ha de serlo el autoconsumo plural entre adictos con determinados requisitos. En concreto, esta doctrina fue ideada en su origen pensando en aquellos supuestos en los que un grupo de amigos compra droga para consumir un día determinado; encargándose uno de ellos de comprar lo de todos.

Precisamente es, la toma en consideración de la anterior doctrina sobre el consumo compartido; lo que ha hecho que en los últimos años aumente la creación de asociaciones de consumidores de cannabis que se dedican al autocultivo para el autoconsumo de los socios de las mismas.

Si leemos con atención la reciente sentencia de nuestro Tribunal Supremo, y de la que trae causa el presente artículo, veremos que nuestro tribunal no excluye la posibilidad de que estas asociaciones puedan quedar amparadas bajo la doctrina del consumo compartido sino que viene a perfilar cuando lo anterior podrá ocurrir y cuando no.

Así, y si bien es cierto que en dicha sentencia se acaba condenando como responsables de un delito contra la salud pública a varios de los responsables de una asociación de Bilbao; esto se hace porque entiende el tribunal que en ese caso concreto, y a la vista de las circunstancias del mismo, es imposible extender la precitada doctrina del consumo compartido.

Por tanto y a pesar de lo que pudiera parecer a priori; esta sentencia no supone la declaración de todas las asociaciones similares existentes como responsables de un delito contra la salud pública; debiendo estar a cada caso y en concreto, al número de personas que forman parte de ella, a su carácter cerrado así como a otras características de la asociación de que se trate y a los que se hace referencia en la sentencia y con lo que se trata de evitar la existencia de supuestos abusivos que de ninguna manera encajan en la doctrina del autoconsumo compartido.

Es imposible no hacer referencia y aunque fuera estrictamente de la cuestión que ahora se aborda, al alegato que nuestro Tribunal Supremo hace en la sentencia a favor de una política de mayor tolerancia unida a rigurosos controles que prácticamente pasa desapercibida en las casi cuarenta páginas sobre las que se extiende dicho pronunciamiento.

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