¿Está la Libertad de Expresión amenazada?

Escrito por  Viernes, 20 Enero 2017 00:00

Se atribuye a Voltaire la frase: "No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo". Sin duda Voltaire, como defensor de unos incipientes Derechos ciudadanos y como defensor de la esencia de la abogacía, era plenamente consciente de la importancia del Derecho, constitucionalmente reconocido en nuestro país, de la libertad de expresión.

Sin embargo, más de 300 años después, en nuestro país, y pese a que dicho Derecho se protege en nuestro artículo 20, corren malos tiempos para este Derecho.

 

Os pongo algunos ejemplos:

1. La Fiscalía pide dos años de prisión a una chica por contar chistes sobre Carrero Blanco.

2. El Tribunal Supremo condena a César Strawberry a un año de prisión por comentarios que son considerados como enaltecimiento del terrorismo.

3. La Audiencia Nacional acuerda prisión provisional sin fianza para unos titiriteros que, en su actuación, mostraban un mensaje dentro de la trama de la función, en el cual se leía "gora alka ETA".

En primer lugar, hay que hacer obligada referencia al precepto penal que, pretende, justificar, estas decisiones judiciales, el artículo 578 del Código Penal establece que:

“El enaltecimiento o la justificación públicos de los delitos comprendidos en los artículos 572 a 577 o de quienes hayan participado en su ejecución, o la realización de actos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares, se castigará con la pena de prisión de uno a tres años y multa de doce a dieciocho meses. El juez también podrá acordar en la sentencia, durante el período de tiempo que él mismo señale, alguna o algunas de las prohibiciones previstas en el artículo 57”.

 

Este precepto, al igual que todos los que componen nuestro ordenamiento penal, exigen para su aplicación no solo de elementos objetivos sino también subjetivos, extremos que han de ser debidamente atemperados por el principio de intervención mínima del Derecho Penal, me explico:

- Para que se pueda considerar la comisión de un delito tienen que producirse los hechos que persigue el precepto penal.

- Para que se pueda considerar la comisión de un delito, también tiene que concurrir que el autor quiera y persiga el resultado.

- El Principio de intervención mínima del Derecho Penal viene a señalar que, en palabras llanas, que esta jurisdicción solo entrará a conocer en los supuestos especialmente relevantes o cuando se ponga en grave peligro los bienes jurídicos protegidos, en este caso, la dignidad de las víctimas.

 

Así las cosas, tengo tres reflexiones que compartir con vosotros:

1. ¿Se han cometido los actos típicos? Pudiera ser que sí, ya que esto, al igual que todo –o por lo visto casi todo- es opinable.

2. ¿Pretendían los autores enaltecer el terrorismo o humillar a las víctimas? Aquí la respuesta es obviamente subjetiva. En los casos de la tuitera y los titiriteros, dado que son personas sin relevancia pública y política, parece, cuanto menos, dudoso. Máxime cuando nos encontramos en un entorno socio político en el cual la banda terrorista ETA fue derrotada hace ahora más de cinco años. A esto hay que añadir que, al igual que ya hiciera Irene Villa ante los ¿chistes? del Concejal Zapata, los familiares de, por ejemplo Carrero Blanco, no se han mostrado ofendidos. Quizá sea especial el caso de César Strawberry, quien si bien es cierto que tiene relevancia pública debido a su notoriedad como cantante de Def Con Dos, la realidad es que no se ha caracterizado, más bien al contrario, como afín al grupo terrorista ETA, recordemos que Strawberry publicó un artículo en Diario 16 en enero de 2001 en el que pedía la desaparición de la banda terrorista ETA.

3. El humor, aunque sea de mal gusto o no nos haga gracia, la sátira, la crítica, la burla, son elementos fundamentales de una sociedad madura y democrática. Cuando hace dos años unos terroristas entraron en la revista Charlie Ebdo y dispararon y asesinaron a sus cómicos, Europa fue un clamor en la defensa de estos derechos y en la defensa de estos cómicos, cuyo trabajo se caracteriza por llevar al extremo estos conceptos de "humor" y sátira. Resulta evidente que el Derecho a la Libertad de Expresión, como todos los Derechos, tiene límites que se han de respetar, la duda o crítica que quien firma hace, es que dichos límites encuentren frontera en el Derecho Penal y que, por muy de mal gusto que sean las expresiones de su autor, la consecuencia de estos nunca debe ser la privación de libertad, sin duda, nuestro más precioso bien.

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